Al fondo hay Insight
Si las series americanas generan un gran revuelo y mediación en sus puntos más álgidos, no podía esperarse menos de una serie peruana. “Al fondo hay sitio” viene creando en los últimos años la mayor audiencia televisiva peruana en su horario. Es posible afirmar que se ha apropiado de las noches de todos sus televidentes y ha trascendido su objetivo de entretenimiento para chocar contra la realidad de sus protagonistas. A partir de las ocho de la noche de los días laborables de la semana, gran parte de la sociedad peruana se encuentra frente al televisor para adentrarse al mundo imaginario y común de la serie, producto de un guión bien hecho por parte de Efraín Aguilar y su equipo. Incluso, en repetidas ocasiones los actores se han encontrado en situaciones embarazosas al enfrentarse a sus televidentes fuera del set de televisión, ya que estos parecen confundir o no diferenciar la realidad de la ficción.
El programa es exitosos a tal magnitud, porque usa lo más esencial e importante para establecer un mensaje masivo: Insights. Los insights son pensamientos o creencias comunes que posee un grupo de gente que comparte el mismo espacio y tiempo. El objetivo es crear un puente directo y claro entre el medio y su audiencia, para que el mensaje funcione. Estos tipos de pensamientos se encuentran en las personas en diferentes niveles, exteriorizados o interior izados. Es decir, podemos conseguir estos pensamientos por parte de los diálogos en la cotidianidad de la vida social; o podemos responder a pensamientos e ideas que no son comunicadas pero están ahí, dentro del razonar común.
El uso de los insights en la serie aporta un sinnúmero de identificaciones con su público, lo que le genera el éxito del que goza. Como producto, su venta es atractiva no solo para el mismo medio y canal que transmite, sino también para los diferentes medios de comunicación que buscan generar consumo a través del éxito del programa. “Al fondo hay sitio” la encontramos en todos lados, desde los diálogos de las personas que nos rodean en un determinado momento, hasta en portadas de periódicos en cada esquina del barrio. Un claro y gran ejemplo de cómo un producto comunicacional de consumo puede generar éxito cuando refleja a su público dentro de la pantalla y consigue que la realidad juegue con la ficción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario